Cast Away

•septiembre 17, 2009 • 10 comentarios
Cast Away

Cast Away

Nuestra separación fue triste pero necesaria. Habíamos pasado los últimos 4 años juntos.  Ambos conocimos la realidad más profunda del ser humano. Aprendimos a tener alma y a hacer de la soledad algo normal. Descubrimos el fuego y lo absurdo del tiempo.  Chuck fue mi primer amigo y hasta ahora el único. Sé que nunca volveré a conocer a nadie como él. Solo Chuck ha sido capaz de tratarme como una persona, de contarme sus problemas, de discutir conmigo, de mostrarme sus planes y hacerme partícipe de la realización de los mismos. He conocido otras costas y he visto a muchas personas en esta vida pero todos me han tratado como una simple basura. Chuck no. Él me trató como el ser más importante en su vida durante aquellos cuatro años, a pesar de que yo no podía hablar ni ayudarlo a realizar sus labores debido a  mi condición. Para Chuck siempre seré Wilson, para el resto del mundo una simple pelota de volley rota.

Taxi Driver

•septiembre 14, 2009 • 6 comentarios
Taxi Driver

Taxi Driver

Había pensado mucho en Travis ese día. Pensaba en la ira que le provocaba saber que yo tenía 13 años y me prostituía. Cuando hablaba acerca de Sport se notaba que tenía ganas de matarlo. Travis decía que mi vida era un infierno, que era una mierda. En gran parte tenía razón, mis días sabían a mierda pues no es fácil acostarse con ciertos hombres del Bronx, pero ese sabor desaparecía cuando me veía en brazos de Sport. Creo que lo amaba.

Aquella noche mi tercer cliente fue un detective amigo de Sport. Era lo que podría denominarse un “buen cliente”, de aquellos que no te piden hacer cosas fuera de lo común y de los que te dan buenas propinas. Yo estaba a punto de comenzar a hacer “mi trabajo” cuando se escuchó el primer disparo. Bang! Luego se escucharon varios más. Mi cliente se subió los pantalones y salió a ver lo que ocurría. A lo lejos se escuchaba una voz que decía: Te mataré hijo de puta! Se parecía mucho a la voz del dueño de la habitación. Más disparos, Bang, Bang y Bang! Y de repente estaba mi cliente tirado en el suelo con un tiro en la cabeza y en frente de mis ojos estaba Travis con un corte de pelo muy extraño y un herida sangrante en el cuello.
De momento dueño de la habitación salió por detrás de Travis y se le lanzó encima. Ambos cayeron al suelo y Travis lo tomó de la mano y le clavó un cuchillo. Luego se puso de rodillas y sacó una pistola.
– No lo mates! – le grité.
Travis no hizo caso a mis gritos y le disparó. Luego intentó suicidarse pero ya las balas se habían terminado. Se recostó sobre el sofá. Su cuello seguía sangrando. Luego llegó la policía y al verlos, se apunto a su cabeza con el dedo índice de su mano izquierda y se dio dos disparos imaginarios: Bang! Bang!
Ese día murieron Sport, el dueño de la habitación y mi cliente. Travis y yo nacimos de nuevo.

Kill Bill Vol. 1

•septiembre 11, 2009 • 12 comentarios
Kill Bill Vol. 1

Kill Bill Vol. 1

Siempre recordaré mi primer día de escuela, aunque todos los días intento olvidarlo. Lo malo de aquel día no fue tener que despedirme de mi madre y abordar un bus amarillo con niños desconocidos, lo malo fue regresar a casa y encontrar a mi madre con aquella desconocida dueña de una furgoneta amarilla. La sala estaba hecha un desastre. Había cristales por todo el piso y todo parecía destruido.

– Que le pasó a la sala y a ti mami? – Le pregunté.

– Tu perro haciendo de las suyas…

No podía creer que mi perro fuera capaz de hacer todo eso. Más bien me parecía que la acompañante de mami tenía algo que ver con todo este desastre.

– Nikki, te presento a Beatriz, es una vieja amiga.

Permanecí callada pues aquella mujer de pelo rubio tenía más aspecto de nueva enemiga que de vieja amiga.

– Cuántos años tienes? –me preguntó

– Cuatro.

– Yo tuve una hija que hubiese tenido tu misma edad.

Mami me hizo subir a mi habitación. Tenía ganas de quedarme para ayudarla a recoger todo aquel desastre. Entré a mi habitación y dejé mi bulto con mis libros sobre la cama. Me acosté un momento pensando en todo el alboroto de la sala y en por qué mami y su amiga hablaban con una mano detrás de la espalda. De repente se escuchó un disparo. Salté de la cama y bajé a la cocina. Allí estaban regados en el suelo mi cereal favorito, mi madre y su sangre. Beatriz estaba de pie limpiando su cuchillo.

– No quería hacerlo en frente de ti. Pero cuando crezcas… si aún me odias por esto, podemos arreglarlo.

Veinte años después he decidido volver a encontrarme con Beatriz y arreglar nuestras cuentas.

Monster’s Ball

•septiembre 10, 2009 • 3 comentarios
Monster's Ball

Monster's Ball

Yo quería ayudarla. Lo juro! Ella necesitaba alguien que la consolara. Yo era bueno como consolador pero no en el sentido que ameritaba la situación. Le dije que no sabía realmente en que podía ayudarla.
– Puedes hacerme sentir bien? – me preguntó con voz desesperada y se sacó un seno de su blusa gris.
Yo seguí con mi cara de idiota y con las ganas de preguntarle si estaba loca. Dicen que hablando se entiende la gente, pero ella por lo visto tenía otra forma de darse a entender. Me la tiro o no me la tiro? Ese era el dilema. Creo que dos micras de segundo son más que suficiente para tomar una decisión tan importante como esa. Si los senos grandes y firmes de una bella mujer de color te saludan con ánimo de niño hiperactivo no puedes negarte, debes estrecharles las manos, besarlos, jugar con ellos y castigar a la dueña de los mismos con todo lo que la naturaleza te ha dado. Aquella tarde pasamos de la tristeza al mambo, de la tragedia al porno, del velorio a la orgía, del sofá al piso y de la mierda a la gloria.

Luces, Cámara, Cuento!

•septiembre 10, 2009 • 4 comentarios

De pequeño solía ir al cine con mi padre. La mayoría de veces me dormía. Cuando  no me dormía, era mi padre quien roncaba en su butaca. Muy pocas veces no dormimos los dos pues no existía ninguna película tan mala que lograse efecto tal.  A mi dormía Charles Bronson y a mi padre las comedias románticas. En la adolescencia aprendí a desvelarme frente al televisor viendo películas de terror y películas malas cuya única bondad eran las mujeres que mostraban sus senos un poco de bello púbico en escenas de amor mal fingidas. Llegada mi mayoría de edad conocí el cine independiente y las películas viejas, pero aún así no he podido lograr vivir sin Hollywood.

Siempre que veo una película, suelo cambiar la historia en mi mente, matar al protagonista y acostarme con la diva. En este blog lo haré por medio de unos cuantos cuentos inspirados en películas.